10 cosas que puedes hacer el domingo para tener una mejor semana después
Un ritual de autocuidado, orden y placer sin culpa para llegar al lunes con más calma y menos cara de “¿otra vez?”.
El domingo tiene malísima fama y es totalmente injusto. Parece que es un día que solo sirve para lavar ropa, mirar la agenda con miedo y sentir cómo el lunes se acerca por detrás. Pero, para mí, desde hace tiempo, es el día de la tranquilidad, de no hacer planes agotadores, el momento de calma antes de que empiece la tormenta semanal.
Me niego a convertirlo en otro día de productividad extrema (bastante tenemos ya con ser mujeres funcionales habitando el capitalismo tardío), y por eso, lo dedico a cuidarme, ordenar lo justo y llegar al lunes con menos caos mental. Un domingo bien planteado me cambia el tono de toda la semana, ¿quieres saber cómo?

1. Desconectar y hacer algo que realmente te apetezca ☀️
El primer plan del domingo debería ser no tener plan (como Phoebe en el cuarto episodio de ‘Friends’). Los domingos no quiero hacer nada productivo. Leer, ver una serie, pasear sin contar pasos, hacerme las uñas o tumbarme en el sofá sin ni pizca de culpa. Descansar no es un premio por haber rendido; es una necesidad básica y hay que grabarse esa idea a fuego.
2. Planear qué días vas a entrenar y reservar los huecos 🏋🏻♀️
No pretendo hacer el plan de entrenamiento de Jennifer Lopez. Basta con mirar la semana y decidir qué días tengo más tiempo para hacer los entrenamientos de fuerza, cuáles tendré media hora para ir a la cinta y cuáles será imposible hacer nada y se convierten en día de descanso (o de rutina de 10 minutos en el salón). Reservo esos huecos como reservaría una manicura: con día y hora. Y sobre todo, recuerdo que entrenar no es un castigo, es ponerme fuerte y sentirme más activa.

3. Elegir tres prioridades reales ❄️
La fantasía de empezar con todo el lunes es preciosa, pero también bastante peligrosa. El fin de semana elijo solo tres tareas que hay que hacer sí o sí esa semana: esas que, si te las quitas de en medio, te harán sentir que la adulta funcional que realmente eres. Lo demás quizás puede esperar a la siguiente.
4. Preparar los looks de la semana 👗
La verdad es que a mí no me cuesta nada esta parte, tengo una carpeta de pantallazos de looks que sé que puedo llevar porque tengo las prendas y así decido cómo me visto. Pensar los looks el domingo te puede salvar de ese drama matinal de mirar el armario como si fuera un agujero negro y pensar que no tienes nada que ponerte.
Además, no tienen que ser looks elaborados solo que cumplan su función (es decir, pensar en el clima y la situación en la que los vas a llevar) y que te gusten a ti. Vestirte con ropa que te haga sentir bien también es autocuidado: no superficialidad.

5. Ordenar la casa 🏡
No hago una limpieza general o un ‘mariekondo’ semanal. Pero sí un barrido general de las zonas clave: el bolso, la entrada, la mesilla, el escritorio o el baño. Ver mi espacio vital despejado hace milagros para mi cabeza. Para mí, ordenar por fuera es una forma de respirar más tranquila por dentro.
6. Hacer una compra o revisión básica de comida 🍐
Abrir la nevera el lunes y encontrar solo medio limón, yogures tristes y una zanahoria blanda no ayuda a nadie. Yo suelo hacer revisión de nevera y la preparación de menús el jueves para que llegue la compra el lunes (la hago online), pero también puede ser una tarea de domingo. Revisa qué tienes y qué te falta de tus básicos para la semana. No hablamos de ‘meal prep’ de ‘influencer’ fitness (que si la haces, pues ole tú) sino de reducir decisiones una vez haya empezado la vorágine semanal.

7. Preparar algo que te cuide el lunes 🥮
Suelo dejarle un regalo pequeño a mi yo del lunes: un desayuno rico, una ‘playlist’, una mascarilla capilar, una camiseta planchada o un café especial. Obvio que eso no elimina las reuniones ni los marrones, pero cambia la vibra. El lunes también merece empezar con un poco de brilli brilli.
8. Cerrar flecos pendientes 💦
Responder un mensaje, hacer esa transferencia, preparar el bolso para el día siguiente, cargar los auriculares o dejar lista la bolsa del gimnasio parecen tonterías, hasta que se juntan todas y forman un gremlin de tareas. El domingo es buen momento para cerrar microtareas con toda la calma del mundo. Menos cabos sueltos, menos sensación de agobio.

9. Hacer un ‘reset’ digital, incluida la bandeja de entrada 📥
El móvil también acumula polvo. Los domingos borro capturas absurdas, cierro pestañas, limpio la bandeja de entrada (sin ponerme a contestar mails), archivo correos y silencio notificaciones que no necesito. Mi mente también se merece una doble limpieza en condiciones.
10. Acostarte un poco antes y bajar revoluciones 🫧
El domingo por la noche no es el momento de resolver tu vida, tu carrera profesional, tus relaciones y tu destino astrológico. Ducha, ‘skincare’, pijama limpio, lectura ligera y móvil lejos de la cama. Dormir antes no es aburrido; es el ‘glow up’ secreto del que nadie presume, pero se nota muchísimo.

Al final, una mejor semana no empieza haciendo más, sino llegando menos agotada. El domingo puede ser ese momento de amor propio que no necesita velas carísimas ni una vida perfecta. Solo un poco de orden, placer sin culpa y la decisión feminista de no vivir siempre en modo urgencia.
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